Enric Sopena

Vida y milagros de Enric Sopena

Enric, ya desde muy niño se adentró en tierra de la derecha extrema, dedicando su existencia y afanes a convertir a sus moradores mediante la palabra y el diálogo. Con este fin acudía a toda tertulia a la que fuera invitado, armado únicamente con sus argumentos. Abierto siempre al intercambio de pareceres. Soportando con santa tolerancia los ataques desabridos de los derechistas extremos. La palabra tranquila, el buen tono y el respeto por el otro constituían sus desarmadas armas de convicción. Pero era una de entre ellas la que destacaba sobre todas: el movimiento sosegado de sus manos, a la manera de la mantis religiosa, que conducía a sus oponentes a un estado de calma interior que les hacía abandonar sus rencorosas posiciones extremistas de derecha. Un hecho notable nos ilustra sobre su noble manera de ser: Sopena, en una de sus incursiones en tierra hostil vivió un episodio de gran dramatismo, llamado continuamente Enrique por uno de sus contrarios, aún herido en su dignidad y aguantando con la santa paciencia que siempre le ha adornado, entabló el siguiente diálogo: - Me llamo Enric. - Pues yo te conocí como Enrique. - Es que Franco no me dejaba llamarme Enric. Desmoronándose, a continuación, emocionado al revivir tanto oprobio e injusticia que con el tiempo había logrado superar, apoyado en su esfuerzo y bondad. Pero aquello no le hizo abjurar de sus firmes principios y continuó dichoso su camino de entrega a la causa del progreso y del bien. Bendito sea.

Luigi

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Citas

- "La tendencia de la derecha hacia la necrofilia parece irresistible" (11-11-2008)